Apr 262010
 


Un estudió concluyó que es ese país se come demasiado salado. Los expertos recomiendan a las autoridades sanitarias imponer límites a la presencia de sodio en la alimentación, ya que el exceso de sal es un factor de hipertensión y de problemas cardiovasculares.

Los estadounidenses consumen en promedio 3.400 miligramos de sodio por día (el equivalente a una cuchara y media) en vez de un máximo de 2.300 miligramos (1 cucharada) recomendadas por el Departamento de Agricultura (USDA), cuando el nivel ideal es de 1.500 mg/día.

Pero como el 77% de la sal consumida por los estadounidenses a diario proviene, no del salero, sino de la alimentación industrial preparada y de los restaurantes, “es difícil para la gente reducir su consumo de sal”, lamentó un informe del Instituto de Medicina encargado por el Congreso y el Centro de control de enfermedades (CDC).

“Hace 40 años que conocemos la relación entre la sal y el desarrollo de la hipertensión y de otras enfermedades mortales, pero no logramos disminuir ese condimento en nuestra alimentación”, afirma Jane Henney, profesor de medicina y presidenta del comité de expertos autores del informe.

“El apetito de los estadounidenses por la sal es el resultado de un cambio de hábitos de consumo, con más alimentación industrial, comidas realizadas fuera de casa y menos preparación culinaria con alimentos simples y crudos”, añadieron los expertos. Según ellos, “el gusto de la gente puede ser progresivamente modificado hacia menos predilección por el sabor salado” gracias a una acción directiva y progresiva de la agencia de control de los alimentos, la FDA.

Consultada por la AFP, la FDA indicó que “examinaría de cerca en las próximas semanas las recomendaciones del informe” y que se crearía un “grupo de trabajo inter-agencias sobre el sodio” para estudiar futuras etapas.

“Lograr hacer bajar el consumo de sodio demandará una acción nacional coordinada con la participación de todos”, indicó una portavoz, Pat El-Hinnawy.

¿Qué pasa con la industria alimentaria?

Del lado de la industria, grupos alimentarios como Kraft Foods, Pepsico o Subway aseguraron que realizan un esfuerzo para reducir la proporción de sal -actualmente sin límite- en las papas fritas o los quesos. Pero “las compañías temen perder consumidores, que prefieren seguir consumiendo sal”, estima el Instituto de Medicina.

Según un estudio reciente de las Universidades de Columbia y de California, “solo 3 gramos menos de sal por día (1.200 mg de sodio) reducirían 11% los casos de nuevas enfermedades cardiacas y 13% las crisis cardiacas”.

Pero los productores de sal no ven con buenos ojos una eventual reglamentación. “Ninguna prueba demuestra que los niveles de consumo actuales de sal tengan efectos negativos sobre la salud como más crisis cardiacas o mortalidad cardiovascular”, afirmó el Salt Institute en su sitio.

Fuente: Terra/AFP

Apr 192010
 


Los consumidores de cigarrillos tienen un cociente intelectual menor que los no fumadores, y cuanto más fuma una persona, menor es su coeficiente.

Un estudio concluyó que los jóvenes que fumaban un paquete de cigarrillos o más al día tenían cocientes intelectuales 7,5 puntos más bajos que los no fumadores.

“Los adolescentes con baja puntuación en el cociente intelectual deberían ser objetivo de programas diseñados para evitar el tabaco”, concluyen en la revista Addiction.

La investigación

Para comprender mejor la relación entre tabaquismo y cociente intelectual, los científicos buscaron a 20.211 jóvenes reclutados por el Ejército israelí.

El grupo no incluyó a nadie con problemas de salud mental graves, porque dichos individuos no son aptos para el servicio militar.

Según los científicos, el 28 por ciento de los participantes fumaban al menos un cigarrillo al día, alrededor del 3 por ciento eran ex fumadores y el 68 por ciento nunca había fumado.

Los fumadores tenían peores datos en los test de inteligencia que los no fumadores, y eso continuó así incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta el estatus socioeconómico, medido por los años de educación formal que tiene el padre del recluta.

La media del cociente intelectual de los no fumadores fue de 101, mientras que se situó en 94 para los hombres que comenzaron a fumar antes de entrar en el Ejército.

El cociente descendía conforme aumentaba el número de cigarrillos, del 98 para los que fumaban entre 1 y 5 a 90 para los que consumían más de un paquete.

La puntuación entre 84 y 116 se considera un nivel de inteligencia medio.
Los reclutas tenían prohibido fumar mientras realizaban la prueba por lo que es posible que el síndrome de abstinencia pudiera afectar a sus resultados, según los investigadores.

Para abordar este asunto, comprobaron la puntuación de los hombres que no fumaban cuando ingresaron pero comenzaron a hacerlo durante el servicio militar.

Estos también tuvieron peor puntuación que los que nunca fumaron, 97 de media, “indicando que abandonar la nicotina probablemente no fue la causa de la diferencia”, dijeron.

También estudiaron el cociente intelectual de 70 parejas de hermanos, uno de los cuales fumaba y el otro no. De nuevo el no fumador obtuvo mejor puntuación.

Los hallazgos suponen que los individuos con menor cociente intelectual son más propensos a fumar, en vez de que fumar hace que las personas sean menos inteligentes, concluyeron.

Efectos contrapuestos

Pese a que existen investigaciones que destacan algunos efectos positivos del consumo de cigarrillos (ver nota: Nicotina mejoraría concentración en esquizofrénicos), la evidencia científica demuestra que el tabaquismo es altamente riesgoso para la salud.

El fumar puede ser el causante de varias enfermedades, como el cáncer de pulmón, la bronquitis, el enfisema pulmonar.

En el año 2004, la Organización Mundial de la Salud estimaba en 4,9 millones el número de muertes anuales relacionadas con el consumo de tabaco. Pese a existir una probada relación entre tabaco y salud, esto no impide que sea uno de los productos de consumo legal que puede matar al consumidor asiduo.

Fumar un sólo cigarrillo da lugar a una elevación del ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la presión arterial.

El humo produce una reacción irritante en las vías respiratorias. La producción de moco y la dificultad de eliminarlo es la causa de la tos. Debido a la inflamación continua se produce bronquitis crónica. También produce una disminución de la capacidad pulmonar, produciendo al fumador mayor cansancio y disminución de resistencia en relación a un ejercicio físico.

Fuente: Reuters/Wikipedia

Apr 122010
 


Un estudio reveló que la sustancia facilita algunas actividades cognitivas disminuidas por la enfermedad.

Científicos mexicanos y estadounidenses descubrieron que la nicotina puede ayudar a pacientes con esquizofrenia a recuperar actividades cognitivas como la atención, concentración, aprendizaje y memoria.

Hugo Sánchez Castillo, especialista de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de México (UNAM) explicó que “la sustancia alcaloide, presente en el tabaco, mejora en modelos experimentales, atención, concentración, aprendizaje y memoria”.

La investigación realizada por Sánchez, doctor en neurociencias de la conducta, en conjunto con científicos de la Universidad de Columbia (EE.UU.), busca desarrollar un fármaco con nicotina, que ayude a combatir la enfermedad.

La conclusión a la que llegó el grupo de trabajo es que en las personas con esquizofrenia la nicotina facilita algunas actividades cognitivas disminuidas a consecuencia por el mal.

Esta sería la razón que explica el hecho que los esquizofrenicos consumen el doble de tabaco que otros adictos. “Si una persona consume hasta dos cajetillas de cigarrillos en un día, un paciente que padece la enfermedad con frecuencia se fuma cuatro”, detalló Sánchez.

El académico explicó que los esquizofrénicos padecen fallas en la producción de dopamina, una hormona y neurotransmisor con importantes funciones en el cerebro, entre ellas comportamiento y cognición, actividad motora, motivación y recompensa, regulación de la producción de leche, del sueño, humor, atención y aprendizaje.

En la investigación, el equipo de científicos trabaja con dos modelos análogos a la enfermedad desarrollados en ratones (en México) y ratas modificadas genéticamente (en EE.UU.) que presentan las características que tiene el sistema dopaminérgico alterado en los esquizofrénicos.

El proyecto, que está en su etapa inicial, “nos permite ir un paso adelante con la enfermedad, pero solamente con humanos podremos analizar los reportes verbales de los pacientes cuando tienen una alucinación o un delirio”, detalló.

Además, señaló que uno de los retos de la investigación es “abatir los daños que causa la nicotina”.

“Es un problema ético permitir a los esquizofrénicos mantenerse con altas tasas de fumador, porque podrían tener alguna mejora de algunos aspectos cognitivos, pero empeorarían sus funciones respiratorias y enfrentarían enfermedades como el cáncer de pulmón”, señalo el especialista, al referirse al tabaquismo.

Sánchez enfatizó que lo que se busca desarrollar es una nueva generación de fármacos que permitan, en conjunto con los medicamentos antipsicóticos actuales, ayudar a mejorar los aspectos cognitivos de los pacientes.

Fuente: BBC Mundo

Apr 052010
 


Si se ingiere en pequeñas cantidades, el chocolate podría reducir la presión arterial y prevenir las enfermedades cardíacas.

Esa fue la principal conclusión de una investigación que analizó a más de 19.000 personas.

El estudio descubrió que aquellos individuos que ingieren media barra de chocolate a la semana registraron una presión arterial más baja y presentaban un riesgo 39 por ciento menor de sufrir ataques cardíacos y derrames cerebrales.

El estudio se contrapone a las opiniones de quienes advierten que el derivado del cacao es dañino porque aporta muchas calorías y grasas saturadas.

Metodología del estudio

La investigación, publicada recientemente en la revista European Heart Journal, evaluó durante ocho años a hombres y mujeres de mediana edad y comparó sus niveles de consumo de chocolate. El análisis comparó el estado de salud de quienes comían más y menor chocolate.

La diferencia en el consumo de estos dos grupos de personas era de apenas seis gramos al día, equivalente a un cuadradito de chocolate.

Brian Buijsse, director del estudio, explicó que “nuestra hipótesis era que, debido a que el chocolate parece tener un pronunciado efecto positivo sobre la presión arterial, el consumo de chocolate reduciría el riesgo de derrames cerebrales y ataques cardíacos, con un mayor efecto en lo relativo a los derrames cerebrales”.

El mayor hallazgo de la investigación es que aquellos individuos que comían más chocolate redujeron el riesgo de infartos en cerca de un cuarto y en casi la mitad el peligro de derrame cerebral, en comparación con los que ingerían menos.

Si es amargo, mejor

Pese al entusiasmo por los resultados del estudio, el doctor Buijsse advirtió la importancia de que el consumo de chocolate no redujera la ingestión de alimentos saludables.

“Pequeñas cantidades de chocolate pueden ayudar a prevenir enfermedades cardíacas, pero sólo si reemplazan a otros alimentos de altas calorías para mantener un peso estable”, explicó el especialista.

Los investigadores creen que los flavonoides de la cocoa pueden ser la explicación de los beneficios mostrados por el chocolate para la presión arterial y la salud del corazón. Y dado que hay más cocoa en el chocolate amargo, éste puede tener un efecto aun más saludable.

Sólo un cuadrado al día

“Este nuevo estudio parece el sueño dorado del amante del chocolate, pero es importante que se lea con atención”, explicó Victoria Taylor, dietista de la Fundación Británica del Corazón.

“Las cantidades ingeridas, en promedio, por el mayor de los consumidores de chocolate era equivalente a un cuadrado al día, de modo que los beneficios están asociados con una pequeña cantidad.”

“Algunos se sentirán tentados a comer más de un cuadrado. Sin embargo, el chocolate tiene grandes cantidades de calorías y grasas saturadas, las que están vinculadas al exceso de peso y a un alto nivel del colesterol, dos factores clave de la enfermedad cardíaca”, finalizó la especialista.