Aug 232013
 

marea_roja

Bastante común es el consejo que reciben los turistas que visitan distintos países, de que se aseguren de consumir agua embotellada, por muy potable que sea el agua en el país que esté visitando, y por mucho que vea que adultos y niños la beben sin que les produzca ningún tipo de complicación sanitaria. Para un turista, en ese sentido, no debe guiarse por el dicho “adonde fueras, haz lo que vieras”, ya que puede caer víctima de una fulminante “diarrea de turista” por consumir microorganismos que no causan ningún daño a las personas nativas de un país, pero para los cuales un turista no tiene anticuerpos o defensas activos. Siendo cautelosos se pueden evitar perder un día de vacaciones o negocios encerrados en el baño del hotel.

Un principio parecido, pero probablemente no en el hotel sino en un servicio médico, aumenta en probabilidades por comer alimentos servidos en la calle sin tener la certeza de una preparación completamente higiénica, en puestos de hot-dogs o frituras varias.

Una de las atracciones culinarias que más cautiva a los turistas que vienen a mi país, bañado largamente por las aguas del océano Pacífico, es el consumo de pescados y mariscos frescos, apetitosamente servidos de acuerdo a la receta de la “abuela” que echó a andar la posada o el restaurante, cercano al mar o al lugar de hospedaje de los turistas. Pero en primavera y especialmente en verano cuando las temperaturas tienden a subir, hay una amenaza de la cual los precavidos se informan antes de decidir qué consumirán al almuerzo o cena.

Me refiero a la llamada “marea roja”, que corresponde a microalgas unicelulares presentes en el fitoplancton marino, que bajo condiciones ambientales favorables, se multiplican súbitamente causando una coloración rojiza en el agua del mar. En genera las autoridades sanitarias advierten a la población de los lugares donde se presenta dicho fenómeno para que se abstengan de consumir ciertos tipos de productos del mar como los moluscos bivalvos, algunos  más conocidos y que se ven involucrados en estos episodios son: ostras, choros, almejas, culengues, ostiones,  cholgas, choritos, navajuelas y machas. También se ha detectado presencia de toxinas en otros mariscos como loco, picorocos, caracoles y lapas.

Para estos moluscos, estar expuestos a la marea roja, no les causa ningún tipo de daño, pero para el humano que consuma alimentos impregnados o que han estado en contacto con dichas microalgas, puede causar severos daños por intoxicación alimentaria, al exponerse a diferentes tipos de toxinas peligrosas como:

-Toxina Paralizante (PSP o VPM)
-Toxina Diarreica (DSP o VDM)
-Toxina Neurotóxica (NSP o VNM)
-Toxina Amnésica (ASP o VAM)
-Ciguatera (CTX)
-Tetradotoxina (TTX)

No es la intención de este artículo intimidar al lector y tampoco forzarlo a privarse de apetitosos manjares marinos que bien preparados y servidos pueden hacer del deleite de los comensales, contribuyendo a hacer de su viaje una experiencia inolvidable.

Nuestro interés es, citando un dicho diferente al del comienzo, y que es totalmente válido y pertinente en estas circunstancias y le animamos a tener en cuenta, es el siguiente: “prevenir es mejor que lamentar”.